¿Tú también eres vulnerable?

Los días pasan sin ton ni son para la mayoría de nosotros. Ponemos el automático y vivimos por inercia. Nos despertamos, nos lavamos los dientes, nos duchamos, nos vestimos, hacemos el desayuno, vamos al trabajo, lo hacemos todo sin destajo hasta que a media tarde, suena la campana, volvemos a casa, preparamos todo para mañana, y vuelta a empezar. Ni qué decir si a esto añades responsabilidades como los hijos.

A veces, la inercia es tan grande, que hasta llegamos a mantener relaciones por inercia. Y por inercia consumimos televisión, paseamos por centros comerciales, vamos a los museos, adoptamos una actitud de ver pero sin ver en realidad. En definitiva, buscamos pasar el rato. Altas dosis de todo lo que nos permita estar en cualquier sitio menos aquí y ahora. Porque estar en el momento presente es complejo.

Estar aquí y ahora puede reportarnos un bienestar absoluto pero todo tiene un precio. Para llegar a ese bienestar, previamente tenemos que escucharnos. Ver lo que no queremos ver. Sentirnos poca cosa, gordos, flacos, con falta de tetas, con demasiado culo. Luchar con nuestros complejos, mirarlos a la cara. Aceptar que quizá, el cabello que nos vende Pantene, no vayamos a tenerlo nunca. Aunque esto también tenga cosas buenas. Si eres capaz de permanecer un poco más en ese estado presente, igual llegas a ver que sin Smint, también hay besos. De hecho no le debo ni uno de los besos de mi vida a esa marca que se dedica a jugar con nuestros sentimientos.

© Adaptation 2002 | Dirigida por Spike Jonze, guión de Charlie Kaufman

Lo que quiero decir con esta reflexión, es que una de las conclusiones más profundas a las que llegamos cuando decidimos pasar un tiempo con nosotros mismos, es que nos percatamos de que somos seres vulnerables. Y vivimos en un mundo que hace todo lo posible cada día del año para que no nos demos cuenta de ello. Por si fuera poco, nos han enseñado que la vulnerabilidad no es buena, así que si alguna vez la vemos asomar, intentamos disfrazarla, taparla, negarla y salir corriendo.

Este hecho me ha empujado a crear el volcán. Si somos seres humanos y por tanto vulnerables, ¿por qué estamos jugando a ser otra cosa distinta de lo que somos? ¿Por qué preferimos huir? Y es que en esa huida individual, estamos obviando lo que nos une: Que somos seres humanos, finitos, perfectos en nuestra imperfección y que vamos al mismo sitio, todos vamos a morirnos. Por muy feo que os parezca. Vamos a morirnos y hay algo de maravilloso en ello, ¡porque podemos transitar hacia la muerte gracias a la vida!

Y en este transcurso, todos tenemos algo que contar. Algo que decir. Algo que aportar. Pero tenemos miedo. Y yo personalmente, me he cansado de tener miedo. Porque cuando hay miedo, no hay amor. Así que os invito a conocer este proyecto, en el que voy a dejarme las entrañas. En el que pretendo, si puedo pretender algo, que nos demos cuenta de que no estamos solos. Que aprendamos a contar quiénes somos, ya sea recordando una historia de la infancia o reviviendo un capítulo de nuestro primer amor. La historia, es lo de menos. No hace falta que sea épica. No hace falta que sea intensa. No hace falta que cumpla con nada, más que con tu honestidad y tu verdad interior. Os animo a dar el paso.

Un foco nos apunta, el público nos espera, elegimos una historia y empezamos a ser protagonistas de nuestra existencia.

¡Despierta el volcán!

#guiones #elvolcan #historias

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